La fatiga al volante. ¿Cómo evitarla?

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El calor aumenta la fatiga y la somnolencia al volante, pero hay más factores que ayudan a que la fatiga haga acto de presencia cuando estamos conduciendo. Te contamos cómo evitarla.

¿Reconoces los síntomas de la fatiga al volante? Te pican los ojos, no dejas de parpadear ni de moverte en el asiento, te duele la espalda, empiezas a ver borroso, te entra sed… Si los detectas a tiempo es momento de ponerle una solución: haz una parada de descanso o, incluso, dedica algunas horas a dormir. No hacerlo puede llevarte a sufrir un accidente.

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Conducir es una tarea completa que necesita de toda nuestra concentración y cualquier síntoma de sueño conllevará una pérdida de atención y que tardemos más en reaccionar ante un imprevisto.

¿Qué nos provoca fatiga?

Fatiga física, fatiga intelectual, fatiga emocional… Siempre hay que evitar ponerse al volante tras realizar una actividad física intensa, sufrir una fuerte tensión intelectual en el trabajo o tras haber estado emocionalmente sobrexpuestos, por ejemplo, tras una discusión o un disgusto. Algo que, por otro lado, también nos puede provocar agresividad, ansiedad o una mayor aceptación del riesgo.

En largos trayectos es cuando más riesgo de sufrir fatiga tenemos. El realizar muchos kilómetros por autopistas o autovías nos provoca aburrimiento y a su vez somnolencia, sobre todo cuando no seguimos las siguientes recomendaciones:

  • Iniciar un viaje descansado: al menos se recomienda dormir siete horas y evitar salir tras la jornada laboral. Si no tienes más remedio, dedica un rato a descansar.
  • Realiza comidas ligeras: que sean ricas en proteínas y vitaminas. Las comidas flatulentas, con mucha grasa y abundantes ayudarán a aumentar la somnolencia durante el viaje porque la digestión será más pesada.
  • Mantén una buena temperatura en el habitáculo: se recomienda que esté entre 20 y 23 grados. Antes de iniciar el viaje limpia bien el polvo y la suciedad con un aspirador y durante el viaje ventila de vez en cuando bajando las ventanillas para reducir la sequedad.
  • Descansa cada dos horas: es lo que recomienda la Dirección General de Tráfico y muchos organismos relacionados con la seguridad vial. Cada dos horas o 200 kilómetros de trayecto como máximo, una parada te permitirá estirar las piernas, hidratarte y despejarte para poder continuar la marcha en buen estado. No dudes en parar a dormir si la fatiga es excesiva.
  • Cuidado con los medicamentos: si estás tomando medicamentos lee el prospecto antes de conducir porque pueden producir alteraciones en el sueño y no ser compatibles con la conducción.
  • Nada de alcohol al volante: las bebidas con alcohol o las drogas, entre otras consecuencias muy peligrosas, provocan alteraciones en el sueño.
  • Evita conducir de noche: las horas del atardecer, las nocturnas y durante el amanecer son las horas más desaconsejadas para conducir.

Cuando conduces con sueño y cansado, el cabezazo te puede llegar en cualquier momento, sin esperarlo… Décimas de segundos que te pueden cambiar la vida. Evita la fatiga al volante.